
Beneficios del mindfulness en los niños
Beneficios del mindfulness en los niños
Mindfulness o atención plena, es un tema que cada vez escuchamos más. Sin embargo poca gente realmente está consciente de su importancia y en cómo mejoraría su vida si lo llevara a la práctica en el día a día. Especialmente si se aplicara con los más pequeños de la casa.
El mindfulness es poner foco en el aquí y en el ahora. Es decir, ser consciente del momento presente. No en lo que pasó ayer o está por pasar. Sino en el presente. Pues es lo único que tenemos y es el mayor regalo que podemos atesorar. Aún cuando no somos conscientes de ello.
La atención plena es una habilidad que los niños traen por naturaleza pero que poco a poco se van desconectando de esta capacidad de estar absortos en una sola tarea. Aprenden de nosotros, los adultos, todo el tiempo. Y de alguna manera desaprenden la habilidad de poner foco en este momento presente por realizar un sinfín de tareas de manera simultánea.
En un mundo donde se valora la inmediatez, que está lleno de estímulos y que gira a una velocidad vertiginosa, no es raro que los niños pierdan esta capacidad de atención.
Y no solo se pierde la atención del presente, sino también dejamos de escuchar nuestro interior y con ello nuestras emociones. Nuestro cuerpo nos habla todo el tiempo. Tiene un mensaje importante para nosotros pero en el ritmo tan acelerado en el que vivimos perdemos la capacidad de escucharlo. Cuando dejamos de escucharlo, entramos en un estado de ansiedad.
Es increíble ver cómo la ansiedad en niños y adultos ha ido en aumento cada año a nivel global. Si tan solo paráramos un instante, reflexionáramos e hiciéramos consciente el momento presente y escucháramos a nuestro cuerpo, comprenderíamos la respuesta a nuestras necesidades más profundas, nuestras enfermedades y lograríamos ser más felices y sanos.
Pero, ¿cómo empezar?
Detente un momento de tu ritmo acelerado. Empieza tú siendo consciente del presente. Toma descansos a lo largo del día, practicando respiración profunda. Escucha cómo te sientes e identifica qué te está provocando sentirte así. Puedes empezar parando una vez al día durante 5 minutos. Y cada semana ir aumentando la frecuencia de este estado consciente.
Los niños son un reflejo de ti. Y lo que vean en ti, será natural hacerlo ellos. Recuerda que todo cambio externo comienza en tu interior. Mientras no cambies tu, no cambiará tu entorno. Sigue estando desconectado de tu mente y cuerpo y tendrás niños desconectados de su interior.
Háblales a los niños sobre escuchar los ruidos del mundo externo. A lo largo del día, cuando tengan oportunidad, invítalos a que pongan atención a los ruidos de los pájaros, de los grillos, del viento.
Una práctica muy poderosa es tomar paseos por el bosque, en el jardín o el parque. Invítalos a observar su entorno: bichitos paseando en los troncos de los árboles, piñas de pino regadas por todos lados, hojas de diferentes colores, tamaños y formas. Enséñalos a poner foco en los sonidos de la naturaleza. Estos paseos son una gran herramienta para cultivar la atención plena. Con esto mejorarán su capacidad de estar en silencio y atentos en el presente.
Motívalos a escuchar lo que siente su cuerpo. Una vez que son conscientes de los pequeños ruidos de la naturaleza y de su entorno, invítalos a que pongan atención a cómo se sienten en ese momento: tristes, de mal humor, preocupados, temerosos de algo en particular, entusiasmados por algo. Esta habilidad los reconectará con su interior. Y esto será de gran valor a lo largo de su vida. Mientras estén conectados con su interior, no perderán la brújula que los guíe en sus decisiones. Cuanto más conectados estén con su interior, más felices serán. Pues todas las respuestas están en su interior. No buscarán respuestas en el exterior, sino en ellos mismos.
Hora de dormir. Antes de dormir, practica con ellos ejercicios de respiración profunda 3 veces, mientras están acostaditos boca arriba en la cama. Que pongan sus manos en su barriga para que observen cómo suben y bajan a medida que respiran. Pueden utilizar también su peluche favorito. Invítalos a hacer respiraciones de manera despacio. Esto los relajará y los tendrá en un estado de paz mental y pondrán atención plena en su cuerpo.
Agradecer por las pequeñas cosas del día a día. Al finalizar el día, puede ser a la hora de ir a la cama, invita a los niños a dar gracias por 3 cosas por las que se sienten agradecidos. Esto les dará la capacidad de atención en lo que tienen a su alrededor, de lo que reciben de la vida, conscientes de todo lo abundantes que son. Agradecer es un gran hábito que debemos cultivar en los niños. Cuanto más agradecemos al universo, más recibimos de vuelta.
Un gran consejo es tener un diario donde registren las cosas por las que se sienten agradecidos: el sol, un arcoiris, el helado que compraron a media tarde, el abrazo de papás, lo que sea. Pueden ser cosas muy sencillas. El punto es hacerlos conscientes de lo bendecidos que son.
Para los más pequeños, que aún no saben escribir, pueden dibujar en el diario. No importa la edad, los recursos con los que contemos, es importante practicar el agradecimiento.
Beneficios del mindfulness
Practicar mindfulness o consciencia plena tiene enormes beneficios en la mente y cuerpo de los niños (y adultos también). Aquí te ponemos algunos de ellos:
- Ayuda a reducir los niveles de ansiedad. Practicar la respiración profunda lo ayuda a ser consciente de su cuerpo, relajándolo y eliminando cualquier sensación de nerviosismo y ansiedad.
- Combate la depresión infantil. Siendo consciente del presente y agradeciendo lo que se recibe diariamente, hace que el niño sea consciente de lo abundante que es y de todas las maravillas que recibe: amor, comida, casa, atención de su familia, educación, etc.
- Ayuda a gestionar el estrés y las emociones. Saber identificar y nombrar las emociones ayuda al niño a tener mejor manejo de sus emociones. Y al experimentar emociones como miedo, enojo, ansiedad, puede saber cómo contrarrestarlas. La consciencia en el momento presente les ayuda a no preocuparse por lo que vendrá, pues su mente está anclada en el presente.
- Ayuda a reducir la experiencia de miedo. Practicar mindfulness les ayuda a reflexionar sobre las cosas por las que sienten miedo y a reflexionar si eso que sienten es real. La mayoría de las veces es la propia mente haciéndoles pensar que el peligro es real, cuando no lo es. El miedo puede llegar a ser más fuerte que la situación a la que se enfrentan (competencia, examen, un rival). Al experimentar esta sensación saben que practicando ejercicios de respiración profunda son capaces de dominarlo pues aprenden a que son más fuertes que el propio miedo.
- Mejora la atención y concentración. El centrarse en el momento presente, ayuda a los niños a poner atención en lo que están experimentando en ese momento y nada más. Por lo que mejora su nivel de concentración, foco y atención. De esta manera mejora el rendimiento en sus actividades diarias: académicas, deportivas, sociales.
- Mejoran el control de su mente. Siendo consciente de sus emociones, son capaces de manejarlas desde su origen. Se dan cuenta de su capacidad de controlar su mente. En vez de que ella los controle a ellos.
- Cultiva la paz mental. La depresión es pensar en el pasado y la ansiedad se genera por pensar en el futuro. Si el niño se centra en el presente, en el instante de su experiencia actual, lo libera de cualquier pensamiento triste de lo ocurrido o cualquier miedo de lo que vendrá.
- Ayuda a expresar mejor las emociones. Al saber el niño que las emociones que experimenta son válidas, es decir que no hay ni emociones positivas ni negativas, y que está bien sentirlas todas, le permite al niño a darse oportunidad de sentirlas y a expresarlas. Pues no sentirá rechazo al sentirse enojado, ansioso, celoso o con miedo.
- Modifica la plasticidad cerebral. Ayudando a crear nuevas conexiones neuronales. Con lo cual se pueden modificar ciertas partes del cerebro. Ayudando al desarrollo de nuevas habilidades y aprendizajes.
- Ayuda a la resolución de problemas. Tener una mente positiva y enfocada, le ayudará al niño a superar adversidades, incluso en momentos difíciles y complicados.
- Mejora las relaciones sociales. Al comprender mejor su propio yo y sus propias emociones (autopercepción), el niño adquiere la perspectiva de otros, con lo cual es capaz de generar mayor compasión y empatía, cultivando la cooperación, lo que mejora sustancialmente sus relaciones con los demás.
Esperamos que este artículo haya sido de ayuda.
Cuéntanos tú cómo lo pones en práctica en el día a día. Si tienes preguntas o quieres compartirnos técnicas que te han funcionado, nos encantará saberlas.
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